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viernes, 25 de marzo de 2011

¿Podemos organizar un cambio?

Me preocupa y mucho, cómo está el mundo a día de hoy. Me preocupa el ser humano y lo que hace, cómo vivimos, cómo explotamos los recursos y la violencia que manifestamos una y otra vez. Me preocupa el dolor, el sufrimiento, la angustia. Me entristece profundamente ver tantos dramas cotidianos, personas que están enjauladas en su propia neurosis, personas que expresan los más altos niveles de indiferencia por los demás, personas que pisan, que matan, que torturan, que esclavizan, personas que dimiten de la vida, que se someten, que entregan la dignidad, personas alienadas, personas que viven de rodillas y aquellas que pretende que los demás se pongan de rodillas. Me entristece que haya seres humanos que mueren por falta de agua y por falta de alimentos, mientras en otros lugares regamos campos de golf, y quemamos cosechas. Me preocupan los jóvenes obesos, bulímicos y anoréxicos, me preocupan las personas ansiosas y deprimidas, estresadas, agotadas e infelices.

Y ante tanta preocupación me pregunto si podemos organizar un cambio. Veo iniciativas, veo ONG bien intencionadas, maniobras políticas, promesas, protestas en la calle (no muchas), grupos de "resistencia", indignación, asociaciones pro derechos, pro vida, pro diversidad... pero ¿surgirá de todo esto un cambio verdadero?

¿Puede el ser humano organizarse de manera que consiga eliminar estos conflictos, estas injusticias, y este sufrimiento? ¿Acaso hemos sido capaces de hacer algo en el pasado? ¿Estamos demostrando que este cambio es posible?

Yo creo que no. Creo que el camino hacia un nuevo mundo no pasa por los cambios organizados desde ningún país, organismo, asociación, grupo político, o colectivo. Cuando yo creo un grupo y me identifico con él genero división: los del grupo, y los demás. Cuando me identifico con una política en concreto creo división: los que tenemos razón, y los demás. Cuando delego en otros la responsabilidad de lo que estamos viviendo y pongo en ellos mi esperanza cometo la torpeza de pensar que la solución está fuera, que si nos organizamos entre todos lo conseguiremos, que es un problema de falta de voluntad, al fin y al cabo existen recursos para alimentar a todo el mundo ¿verdad? Mentira.

Si, efectivamente desde la teoría existen tales recursos, pero el mundo no funciona desde la teoría sino desde la realidad. La realidad es que no lo hemos conseguido porque el problema está mal planteado. Intentar solucionar un problema mal planteado nos llevará siempre a la frustración de no dar con la solución. Es buscar las llaves en un lugar distinto de donde las hemos perdido.

No escribo esto para quejarme, pero me gustaría que reflexionases sobre este punto. No sobre si es o no posible encontrar una forma de organización que permita una vida más sostenible, menos violenta, más equilibrada. No. Más bien sobre si el problema tal cual está planteado puede encontrar alguna vez solución.

Yo digo que la solución no pasa por un cambio colectivo.

Mi punto de vista es que nosotros somos el mundo y que el cambio que queremos ver fuera tiene que nacer dentro, en ti, en mi, en algo tan cercano como en lo que hacemos cada día. Creo que si llevamos vidas responsables por el mero hecho de que entendemos que eso es lo que queremos hacer, no porque nos obligan, no porque nos sancionan, no porque está bien visto, sino porque lo elegimos como opción vital, nosotros seremos el cambio que esperamos en el mundo porque nosotros somos ese mundo.

Y no es un tema de que alguien te diga cómo tienes que llevar una vida responsable. Nadie tiene autoridad sobre estos temas. Tú eres quien debe decidir lo que es y lo que no es responsable.

Observa lo que haces en tu día a día, en las pequeñas cosas, en los más insignificantes aspectos de tu vida, no en los anhelos de grandeza, no en lo que tendrá un impacto global, o en lo que cambiará el mundo, sino más bien en lo que decides a cada momento. Observa eso y decide si es o no congruente con que dices que es importante.

Ver lo falso como falso es el principio del camino y es tu responsabilidad.

vC

lunes, 7 de marzo de 2011

Sed de justicia

Durante muchos años pensé que el mundo era un lugar justo y, en consecuencia, si uno hacía las cosas correctas, recibía su recompensa.

Luego, con el paso del tiempo, observé que había muchas personas que hacían cosas incorrectas y parecía que no les iba tan mal.

Ante estas situaciones me conformaba con pensar que, con el paso del tiempo, la vida se encargaría de poner a cada uno en su lugar.

Pero seguía viendo personas que hacían trampas impunemente, aprobaban los exámenes copiando, robaban, se saltaban la cola, engañaban a sus parejas... y no les pasaba nada.

También era evidente, por otro lado, que en la vida había muchos casos de personas que, sin merecer ni desmerecer, sufrían unos terribles castigos: perdían a un hijo joven, enfermaba de forma irreversible, perdían la vista o una pierna. ¿A caso tenía algún sentido el buscar la justicia en un mundo tan atroz?

¿Qué era entonces esa idea de justicia? ¿Se trataba de algo que afectaba solamente a los humanos? En un documental veía una cebra dando a luz, al momento una leona atacándola para matar a la cría... ¿Era justo que la cebra pediera a su cría? ¿Era justo que la leona no pudiera comer?

¿A caso la justicia no existía en sí misma? Si era así, ¿por qué ese concepto?

Comencé a pensar que la justicia era una especie de tabla salvavidas, una idea que nos ayudaba a seguir adelante, una ilusión que nos permitía esperar que las cosas saldrían mejor en otro momento.

Es ciertamente tranquilizador pensar que el mundo es justo y que el bien reinará. Luego, si examinas el concepto del bien y del mal, tal vez llegues a darte cuenta de que no existen por sí mismos, sino que son juicios, y como tales, están emitidos por observadores. De manera que, diferentes observadores emitirán distintas opiniones.

Lo que a uno le parece bien, a otro le parece mal. Lo que en un país es justo, en otro es injusto. Si este concepto es una pura construcción humana, un puro artificio, ¿para qué dejar que gobierne la vida de uno?

¿No sería mejor olvidarse de buscar algo que no deja de ser una convención cultural?

Desde mi punto de vista lo que tiene sentido es hacer las cosas bien por sí mismas. Hacer lo correcto, no buscando una justicia futura, o una cierta recompensa, sino más bien por el mero hecho de actuar conforme a los propios valores.

Eso es tremendamente liberador porqué por un lado permite dejar de neurotizarse frente a escenarios que no se ajustan a las expectativas que tenemos, y por otro lado, permite asumir un enfoque muy productivo: haz lo que creas que tienes que hacer.

Puedes dejar de sentir que la vida te trata de forma injusta, porqué quizás la vida sea indiferente a tu búsqueda de justicia.

Puedes comenzar a hacer las cosas como entiendas que deben ser hechas por sí mismas, no en espera de que la vida te corresponda, sino porqué decides que quieres hacer lo que tu decides que es correcto.

vC

domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Sufrir es opcional?

Mi hermana está embarazada y en unas semanas espero conocer a Oriol... pero el embarazo, al igual que los dos anteriores está siendo terriblemente doloroso y deja a María postrada y desalentada, frustrada, abatida y sin poder dormir. Eso suele llevarla de la desesperación primero, y a la más absoluta indignación después.

Las cosas no tendrían que haber sido así, el dolor que padeció con el primer embarazo no debería haber aparecido en el segundo, y mucho menos en el tercero... pero apareció y el hecho es que está ahí y difícilmente se puede medicar.

Ha recibido ayuda de un acupuntor y eso ha contribuido a aliviar parte del malestar... pero los días siguen pasando y el infierno no parece terminar.

Desde mi punto de vista es importante que las personas aprendamos a diferenciar el dolor del sufrimiento. Muy importante. Y que lo hagamos lo antes posible, hoy por ejemplo, ahora mismo. Si posponemos ese aprendizaje para el futuro quizás no estaremos preparados para enfrentarlo cuando aparezca, que aparecerá.

Y pienso que la diferencia está en que el dolor puede ser inevitable, pero el sufrimiento es opcional. El dolor puede tener una causa física, pero el sufrimiento tiene una causa mental. El dolor puede tener un origen externo, pero el sufrimiento lo generamos internamente. El dolor puede, como en el caso de mi hermana, ser inevitable, intratable, e imposible de aliviar, pero el sufrimiento no tiene porqué existir.

Creo que el autor de tus sufrimientos eres tú.

Quizás no te has dado permiso aún para descubrir esto. Quizás no te has parado a observar tu sufrimiento. Quizás no habías hecho esta distinción antes... O quizás sí, y habías llegado a otra conclusión. Mi punto de vista es que la totalidad de tu sufrimiento depende de ti. Y eso quiere decir que no hay ni una sola causa externa que sea responsable de tu sufrir, ni la pérdida de tu trabajo, ni una lesión, ni la privación de libertad, ni la pérdida de un ser querido.

Si sufres es porqué te haces sufrir. Ojo, no digo que no esté bien sufrir, digo que es opcional. No quiero moralizar sobre si es o no conveniente, o si juega o no cierto papel. Solamente trato que reflexiones sobre el sufrimiento porqué es relativamente habitual.

Observa como aparece el sufrimiento en tu vida. No creas lo que yo diga o lo que diga cualquier otra. Observa qué es eso a lo que llamas sufrimiento.

Es importante hacer la distinción entre el sufrimiento y el dolor porqué si tienes un dolor terrible y sufres por ello, tienes dos problemas: el original que era fruto del dolor, y el secundario que es el obstáculo que levantas en tu camino por intentar negar lo que es.

El dolor que sufre mi hermana os aseguro que es terriblemente real. Un pinzamiento de un conjunto de nervios está enviando una señal muy intensa... y el sufrimiento también es terriblemente real... pero está originado por ella misma.

El primero va a tener que aguantarlo probablmente hasta el día del parto, pero el segundo no. El sufrimiento podría soltarlo en cualquier momento... pero para ello debería de darse permiso para observar si eso puede tener algún tipo de sentido.

Hace un momento comentaba que era importante hacer esa distinción lo antes posible. Lo decía porqué el mejor momento para cavar un pozo es antes de tener sed...

Si estás atrapad@ en una situación en la que generas sufrimiento, quizás no tengas la entereza emocional suficiente para reobservar tus pensamientos, y con ello te prives de poder generar el cambio que buscas.

En buena parte de los casos, el sufrimiento lo generamos al negar la realidad. No quiero que las cosas sean como son, pero las cosas son como son. Quiero que algo termine, que cese, pero ese algo lleva otro ritmo, o no depende de tu voluntad. Lo que es, es. Aceptar lo que es como lo que es aporta un gran espacio y una gran tranquilidad. Negar lo que es suele encadenarnos.

Cuando acepto lo que es, suelto la necesidad de que sea diferente de como es... porqué al final lo que es, es. Ese dejar de huir absurdo, ese permanecer con lo que está siendo, es liberador.

¿Qué pasaría si reconocieras el dolor como lo que es: información, y dejaras de pretender que fuera otra cosa? Eso lo tendrás que descubrir por ti mism@, pero puede marcar una diferencia notable en tu vida.

vC

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Te puedes hacer sentir peor?


Claro que sí, si sigues pensando en lo mismo una y otra vez,... si insistes en pasarte la película esa en la pantalla de tu mente,... si te empeñas en revivir el recuerdo de lo que tal vez fue...

Tienes esa habilidad: puedes hacerte sentir peor. Es más, me atrevería a decirte que puedes hacerlo con suma facilidad, sin esfuerzo apenas: un, dos, tres y ya lo tienes, el mismo resultado emocional.

Llámale tristeza, dolor psicológico, sufrimiento,... son estados emocionales desagradables, asociados generalmente a una carga negativa que te desgasta, debilita tu sistema inmunológico, afecta tu estado de ánimo, y a tus resultados.

Pero fíjate bien, si puedes recorrer ese camino en esa dirección, si puedes empeorar tu forma de sentirte, es porqué estás haciendo algo específicamente... Sigues ciertos pasos, ciertas pautas. Quizás seas poco consciente de qué es lo que haces. Puede que lo tengas tan bien aprendido y que estés tan condicionado, que apenas tengas que esforzarte en ello... Y no es menos cierto que podrías recorrer dicho camino en la dirección contraria... que podrías hacerte sentir mejor. No tan solo dejar de hacerte sentir peor, sino hacerte sentir mejor.

Tú eres el autor de tu vida, más allá de los determinismos genéticos, sociales, culturales y demás. Deja de comprar viejas historias y asume tu responsabilidad. Tú puedes aprender a manejar tu cabeza, puedes aprender a elegir qué tipo de sentimiento no quieres para ti. Está en tu mano dejar atrás todo sufrimiento psicológico.

Mira que he dicho todo, TODO, no alguna parte, no cierto trozo,... TODO. Donde tú vives no hay dolor,... a menos que lo traigas tú. Obsérvalo por ti mism@.

miércoles, 8 de julio de 2009

Sobre el significado del sufrimiento

Quiero compartir contigo un conjunto de reflexiones que hace Jiddu Krishnamurti en respuesta a la siguiente pregunta: "¿Cuál es el significado del dolor y el sufrimiento?".

Su respuesta me parece tan llena de sabiduría, tan precisa, tan directa... Juzga por ti mismo:

Krishnamurti: Cuando sufrís, cuando sentís dolor, ¿qué es lo que ello significa? El dolor físico tiene un significado, pero probablemente nos referimos al dolor y al sufrimiento psicológicos, que tienen un significado muy distinto en diferentes niveles. ¿Cuál es la significación del sufrimiento? ¿Por que queréis averiguar la significación del sufrimiento? No es que él carezca de significado; eso lo vamos a averiguar: ¿Pero por qué deseáis descubrirlo? ¿Por qué queréis averiguar la razón por la cual sufrís? Cuando os hacéis la pregunta “¿por qué sufro?”, y buscáis la causa del sufrimiento, ¿no esquiváis el sufrimiento? Cuando busco el significado del sufrimiento, ¿no lo evito, no lo eludo, no huyo de él? El hecho es que sufro; pero no bien llevo la mente a actuar a su respecto, y digo “y bien, ¿por qué?”, ya he diluido la intensidad del sufrimiento. En otras palabras: queremos que el sufrimiento se diluya, se alivie, se aleje, se elimine mediante una explicación. Eso, por cierto, no brinda comprensión del sufrimiento. Si me libro, pues, de ese deseo de huir del sufrimiento, empiezo a comprender cuál es su contenido.

Ahora bien, ¿qué es el sufrimiento? Una perturbación en diferentes niveles: en el físico y en los distintos niveles del subconsciente. ¿No es así? Es una forma aguda de perturbación, que me disgusta. Mi hijo ha muerto. He erigido en torno suyo todas mis esperanzas; o en torno de mi hija, de mi esposo, de lo que sea. Lo tenía en un altar, junto con todas las cosas que deseaba que él fuera. Y lo he tenido por compañero - ya conocéis todo eso - y de pronto se ha ido. Hay por lo tanto una perturbación, ¿no es así? A esa perturbación le llamo sufrimiento. No se os ocurra que deseo ser áspero; estamos examinando, tratando de comprender esto. Si no me gusta ese sufrimiento, entonces digo: “¿por qué sufro?”, “lo amaba tanto”, “él era esto” y “yo tenía aquello”. Y trato de hallar solaz en las palabras, en los rótulos, en las creencias, como casi todos lo hacemos. Todo ello obra a modo de narcótico. Pero si no hago eso, ¿qué sucede? Sucede, simplemente, que percibo el sufrimiento. No lo condeno ni lo justifico: sufro. Entonces puedo seguir su movimiento, ¿no es así? Entonces puedo observar todo el contenido de lo que él significa; “sigo”, “observo”, en el sentido de tratar de comprender alguna cosa.

¿Qué significa, pues, el sufrimiento? ¿Qué es aquello que sufre? No se trata de saber por qué hay sufrimiento, sino qué es lo que realmente ocurre. No se si veis la diferencia. Se trata simplemente de que percibo el sufrimiento, no como cosa distinta de mí, no como un observador que atisba el sufrimiento, sino que éste forma parte de mí, es decir, la totalidad de mí mismo sufre. Entonces puedo seguir su movimiento, ver adónde conduce. Si hago esto, es seguro que el dolor se nos descubre, ¿no es así? Entonces veo que he puesto énfasis en el “yo”, no en la persona a quien amo. Esa persona servía para ponerme a cubierto de mi propia miseria, de mi soledad, de mi infortunio. Como yo no soy “algo”, esperaba que ella lo fuese. De modo que eso ya terminó; estoy abandonado, perdido, solo. Sin ella, nada soy. Por eso lloro. No es que ella se haya ido es que estoy abandonado, que estoy solo. Es muy difícil llegar a ese punto ¿verdad? Es difícil reconocerlo realmente, y no decir, simplemente, “estoy solo, ¿y cómo he de librarme de esa soledad?”, lo cual es otra forma de escape. Es difícil ser consciente de ello, mantenerse en ello, ver su movimiento. Esto lo tomo tan sólo como un ejemplo. Así, gradualmente, si dejo que ello se manifieste, que se descubra, veo que sufro porque estoy perdido; me veo en el caso de dedicar mi atención a algo que no estoy dispuesto a mirar. Se me impone algo que no me inclino a ver ni a comprender. Y hay un sinnúmero de personas para ayudarme a escapar; miles de personas llamadas “religiosas”, con sus creencias y dogmas, esperanzas y fantasías. “Es el Karma, es la voluntad de Dios”; todos me brindan una salida, bien lo sabéis. Pero si puedo permanecer con el dolor y no apartarlo de mí, ni tratar de circunscribirlo o negarlo, ¿qué ocurre? ¿Cuál es el estado de mi mente cuando sigue de ese modo el movimiento del sufrir? Seguid esto, por favor, continuando con lo que anteriormente discutíamos.

¿El sufrimiento es tan sólo una palabra, o es una realidad? Si es una realidad y no una mera palabra, entonces la palabra ya no tiene sentido. Lo único que existe, pues, es el sentimiento de intenso dolor. ¿Con respecto a qué? Con respecto a una imagen, a una experiencia, a algo que tenéis o no tenéis. Si lo tenéis, le llamáis placer; si no lo tenéis, es dolor. De modo que el dolor, el sufrimiento, está en relación con algo. ¿Ese “algo” es mera verbalización o una realidad? No se si seguís todo esto. Es decir, cuando hay sufrimiento, él existe tan sólo en relación con algo. No puede existir por sí solo, así como el temor no puede existir por sí solo, sino en relación con algo: un individuo, un incidente, un sentimiento. Ahora os dais plena cuenta del sufrimiento. ¿Es ese sufrimiento distinto de vosotros, por lo cual sois el observador que percibe el sufrimiento, o ese sufrimiento es parte de vosotros? Estamos tratando, sin duda, de comprender lo que es el sufrimiento, el dolor; procuramos investigarlo plenamente, no de un modo puramente superficial.

Ahora bien, cuando no hay observador que sufre, ¿es el sufrimiento diferente de vosotros? Sois el sufrimiento, ¿no es así? No estáis separados del dolor; sois el dolor. ¿Y ahora, qué ocurre? Seguid esto, por favor. No se lo clasifica, no se le da nombre, y, por lo tanto, no se lo echa a un lado; sois ese dolor, simplemente; sois ese sentimiento, esa sensación de agonía. Entonces, cuando sois eso, ¿qué sucede? Cuando no le dais nombre, cuando no hay temor a su respecto, ¿hay relación entre el centro y el sufrimiento? Si el centro está en relación con él, entonces le teme. Entonces tiene que actuar y hacer algo a su respecto. Pero si el centro es eso, ¿qué hacéis? No hay nada que hacer, ¿verdad? Tened en cuenta que ello no es mera aceptación. Seguid esto, y ya veréis. Si sois eso, y no lo aceptáis, ni lo clasificáis, ni lo echáis a un lado; si sois esa cosa, ¿qué ocurre? ¿Decís entonces que sufrís? Ha ocurrido, por cierto, una transformación fundamental. Entonces ya no existe el “yo sufro”, porque no hay centro que sufra; y el centro sufre porque nunca hemos examinado lo que es el centro. Sólo vivimos de palabra en palabra, de reacción en reacción. Jamás decimos: “veamos qué cosa es esa que sufre”. Y no lo podéis ver por coacción, por disciplina. Habéis de mirar con interés, con espontánea comprensión. Entonces veréis que lo que llamamos sufrimiento, dolor, eso que evitamos, así como la disciplina, todo se ha desvanecido.

Mientras yo no tenga relación con el hecho como si estuviera fuera de mí, no hay problema; pero desde el momento en que establezco una relación con él fuera de mí, el problema existe. Mientras trato el sufrimiento como algo exterior - sufro porque he perdido mi hermano, porque no tengo dinero, por esto, por aquello - establezco una relación con ese “algo”, y esa relación es ficticia. Pero si soy esa cosa, si veo el hecho, entonces todo ello se transforma, todo ello tiene un significado diferente. Entonces hay completa atención, atención integrada; y aquello que se considera en su totalidad se comprende, se disuelve, y así no hay temor; y, por lo tanto, la palabra “sufrimiento” resulta inexistente.

Es mi deseo el que entres a fondo a comprender lo que Krishnamurti quiere que descubras de ti mismo con estas reflexiones.

martes, 23 de diciembre de 2008

2070 años seguidos... y ni así

Domingo participé en el programa de la SER "A vivir que son dos días". Se trataba de comentar algunas de las opciones que tienen los afortunados a los que les toca la lotería.

Me pareció una idea muy interesante y divertida... ¿qué hacer si te toca el gordo? Ese tema podía despertar mucha curiosidad, pero iba a ser de utilidad a muy poca gente... lo que de verdad me gustaría contar es: ¿Qué hacer si no te toca la lotería?... Eso sí que tiene interés. Al fin y al cabo lo más probable es que no te haya tocado.

Antes de mi entrevista, mientras estaba ya en el estudio, escuché a los invitados que estaban en ese momento en antena. Uno de ellos dio un dato interesante: "Para asegurarte de que ganas la lotería de un sorteo determinado, deberías apostar 1.000€ una vez al año durante 2070 años seguidos". ¿Habrías comenzado a apostar cuando Sócrates iba en pantalón corto y aún no te habría tocado! Y eso en referencia a UNO de los sorteos...



Me tomé esta foto el sábado por la mañana en Sol... lo que se ve a mis espaldas es una hilera interminable de personas apostando con todas las probabilidades en contra. Iban a dejar su dinero a cambio de algunos números de lotería. Esa diligencia en guardar el orden, las horas de frío esperando su turno y la esperanza en sus caras. Ese año sí, esa vez les iba a tocar algo... Que felices si les tocase... porqué, a alguien le toca ¿no es cierto?.

Sábado cenamos con unos amigos y uno de ellos comentó que había visto un reportaje en televisión sobre ganadores de lotería en USA. Los premios que habían ganado eran cuantiosos, todos por encima de los 10 millones de dolares. Les hicieron la misma pregunta: "¿Es usted más feliz ahora que antes?"... Todos contestaron invariablemente lo mismo: No. El que no había perdido a los amigos, había perdido a la pareja, el otro vivía atemorizado por posibles robos e incluso a uno no le pudieron entrevistar porqué lo habían asesinado...

La felicidad no está en lo que tienes, sino en lo que eres, no está ahí afuera, sino aquí adentro, no está en un momento futuro, sino en el ahora. Si no arreglas tu vida con lo que dispones en éste momento, posiblemente no seas capaz de arreglarla con lo que dispondrías si te tocase la lotería.

Me recuerda mucho lo que les pasa a los que viajan con el intento de dejar atrás sus problemas: si el origen de lo mal que se sienten está en su cabeza, por más lejos que vayan sus problemas viajan con ellos.

El dinero compra tiempo y te da acceso a muchas posibilidades, y en ese sentido es interesante aprender a tomar decisiones adecuadas para obtenerlo... pero creer que tu felicidad depende de él es un error.

Tu pensamiento origina tu sufrimiento. Todo el dinero del mundo no va a hacer que pienses de forma distinta, ni va a acabar con tu dolor. Disuelve tu pensamiento y disolverás tu sufrimiento. Eso lo puedes hacer ahora. Eso solamente lo puedes hacer ahora.