Me preocupa y mucho, cómo está el mundo a día de hoy. Me preocupa el ser humano y lo que hace, cómo vivimos, cómo explotamos los recursos y la violencia que manifestamos una y otra vez. Me preocupa el dolor, el sufrimiento, la angustia. Me entristece profundamente ver tantos dramas cotidianos, personas que están enjauladas en su propia neurosis, personas que expresan los más altos niveles de indiferencia por los demás, personas que pisan, que matan, que torturan, que esclavizan, personas que dimiten de la vida, que se someten, que entregan la dignidad, personas alienadas, personas que viven de rodillas y aquellas que pretende que los demás se pongan de rodillas. Me entristece que haya seres humanos que mueren por falta de agua y por falta de alimentos, mientras en otros lugares regamos campos de golf, y quemamos cosechas. Me preocupan los jóvenes obesos, bulímicos y anoréxicos, me preocupan las personas ansiosas y deprimidas, estresadas, agotadas e infelices.Y ante tanta preocupación me pregunto si podemos organizar un cambio. Veo iniciativas, veo ONG bien intencionadas, maniobras políticas, promesas, protestas en la calle (no muchas), grupos de "resistencia", indignación, asociaciones pro derechos, pro vida, pro diversidad... pero ¿surgirá de todo esto un cambio verdadero?
¿Puede el ser humano organizarse de manera que consiga eliminar estos conflictos, estas injusticias, y este sufrimiento? ¿Acaso hemos sido capaces de hacer algo en el pasado? ¿Estamos demostrando que este cambio es posible?
Yo creo que no. Creo que el camino hacia un nuevo mundo no pasa por los cambios organizados desde ningún país, organismo, asociación, grupo político, o colectivo. Cuando yo creo un grupo y me identifico con él genero división: los del grupo, y los demás. Cuando me identifico con una política en concreto creo división: los que tenemos razón, y los demás. Cuando delego en otros la responsabilidad de lo que estamos viviendo y pongo en ellos mi esperanza cometo la torpeza de pensar que la solución está fuera, que si nos organizamos entre todos lo conseguiremos, que es un problema de falta de voluntad, al fin y al cabo existen recursos para alimentar a todo el mundo ¿verdad? Mentira.
Si, efectivamente desde la teoría existen tales recursos, pero el mundo no funciona desde la teoría sino desde la realidad. La realidad es que no lo hemos conseguido porque el problema está mal planteado. Intentar solucionar un problema mal planteado nos llevará siempre a la frustración de no dar con la solución. Es buscar las llaves en un lugar distinto de donde las hemos perdido.
No escribo esto para quejarme, pero me gustaría que reflexionases sobre este punto. No sobre si es o no posible encontrar una forma de organización que permita una vida más sostenible, menos violenta, más equilibrada. No. Más bien sobre si el problema tal cual está planteado puede encontrar alguna vez solución.
Yo digo que la solución no pasa por un cambio colectivo.
Mi punto de vista es que nosotros somos el mundo y que el cambio que queremos ver fuera tiene que nacer dentro, en ti, en mi, en algo tan cercano como en lo que hacemos cada día. Creo que si llevamos vidas responsables por el mero hecho de que entendemos que eso es lo que queremos hacer, no porque nos obligan, no porque nos sancionan, no porque está bien visto, sino porque lo elegimos como opción vital, nosotros seremos el cambio que esperamos en el mundo porque nosotros somos ese mundo.
Y no es un tema de que alguien te diga cómo tienes que llevar una vida responsable. Nadie tiene autoridad sobre estos temas. Tú eres quien debe decidir lo que es y lo que no es responsable.
Observa lo que haces en tu día a día, en las pequeñas cosas, en los más insignificantes aspectos de tu vida, no en los anhelos de grandeza, no en lo que tendrá un impacto global, o en lo que cambiará el mundo, sino más bien en lo que decides a cada momento. Observa eso y decide si es o no congruente con que dices que es importante.
Ver lo falso como falso es el principio del camino y es tu responsabilidad.
vC



