Ayer cené con Juan Marín, escritor del libro "Finanzas para un tonto" que deseo que vea la luz bien pronto y que he tenido el privilegio de leer de forma anticipada.Juan es una persona que decidió ponerse al timón de su vida asumiendo la responsabilidad de elegir qué era lo que quería, qué era lo que no quería, y de hacer lo que hacía falta hacer para lograrlo.
Contactó conmigo no hace mucho para presentarme su libro, que es un compendio de ingenio y creatividad y contienen la semilla que algunos necesitan para llevar sus finanzas a otro nivel.
En ese primer encuentro sintonizamos rápidamente porque estamos alineados en algunos elementos básicos sobre la vida, y ayer repetimos.
Estábamos hablando de la dificultad que tienen ciertos perfiles profesionales y personales para hacerse un hueco en un entorno tan complejo como el actual, cuando Juan hizo referencia a una pregunta que les hacía a los posibles colaboradores con los que se entrevistaba.
Esta pregunta le ayudaba a saber si el candidato encajaría o no en el proyecto que Juan le presentaba. "¿Eres entrenable?", esa es la cuestión. "Y cuanto más mayor es la persona, más entrenable tiene que ser".
Me pareció brillante. En un entorno que cambia con tanta frecuencia la experiencia no es tan importante como la capacidad de aprender.
Si no eres capaz de ser entrenado quizás te mantendrás anclado a lo que ya sabes, pero lo que sabes no es tan importante como lo que puedes llegar a saber, porque tu conocimiento actual está al servicio del pasado, y tu capacidad de aprender está al servicio de tu futuro.
vC