
El pasado viernes participé en el programa "Las mañanas de Cuatro", que presenta Concha García Campoy, donde comentamos el especial que había preparado la cadena de televisión sobre la llamada Cuesta de Enero y que constaba de un capítulo especial del programa Ajuste de Cuentas, un capítulo de Callejeros y un especial Informativo.
Muchas familias se endeudan de forma asombrosa durante estas fechas, algunas para hacer frente a los regalos de las navidades, y otras para comprar productos en las rebajas.
Este tipo de programas creo que aportan valor, tanto desde el punto de vista pedagógico: llamando la atención sobre ciertos aspectos de su gestión económica que se pueden haber pasado por alto, como desde el punto de vista emotivo: "
Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...
Para mi un aspecto inolvidable de ese día será el recuerdo de la nieve que dificultó sobremanera el retorno a mi ciudad. Desde Tres Cantos, donde se encuentra el estudio de Sogecable en el que se produce el programa de Las Mañanas de Cuatro, tenía que ir al aeropuerto para tomar un puente aéreo dirección Barcelona, pero a la huelga de celo de los pilotos se le sumaba el hecho de que las carreteras de acceso a la T4 estaban cortadas... así que opté por una ruta alternativa: Ave Madrid-Barcelona.
Claro, el tema era cómo llegar desde Tres Cantos, localidad que está a las afueras de Madrid, hasta la estación de Atocha, que está en el centro, si las carreteras de acceso a la ciudad estaban bloqueadas por la nieve...
Pensé en coger el tres de cercanías desde Tres Cantos hasta Atocha... pero lo pensé yo y otros cientos de personas que habían ocupado la estación y que se sometían a las inclemencias meteorológicas para poder subir al tren.
Tras cerca de una hora de cola y un buen rato en el andén, bajo la nieve, llegó un tren dirección Madrid que fue, literalmente, asaltado. Yo fui levantado a peso, tal como lo lees, y depositado al fondo del vagón,... y algunos pasajeros que pretendían bajar en la estación de Tres Cantos no lo pudieron hacer por ir contra-corriente.
Después de viajar como una sardina llegué a Atocha y pude coger el Ave,... que empleó casi el doble de tiempo de lo habitual porqué las nevadas obligaban a mantener una velocidad relativamente pequeña.
Ahora, ver el paisaje blanco a lado y lado del tren fue algo impagable,... estaba todo tan preciosamente decorado, tan prístino e inmaculado... Muchos pasajeros indignados por sus avatares fueron incapaces de verlo...
¿Mereció la pena ir a Madrid por 10' de programa?... Mereció la pena ir a Madrid para mirar por la ventana.