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domingo, 15 de mayo de 2011

Hemos estado en la Universidad Pompeu Fabra

El pasado viernes colaboré en un programa universitario sobre Coaching que desarrolla el IDEC Universidad Pompeu Fabra.

El programa que reciben es bastante extenso (desde Octubre hasta Julio) y cubre el desarrollo de las principales competencias del coach.

Mi participación iba dirigida a reflexionar sobre las opciones que los alumnos tienen para crear una práctica profesional y desarrollar una cartera de clientes.

Esta parte del "negocio" suele estar bastante descuidada en la mayoría de programas de tipo técnico. Ingenieros, abogados, psicólogos y profesores de yoga, terminan sus estudios y consiguen su titulación solamente para ver con horror lo difícil que es conseguir clientes.

¿Cómo se supone que lo tienen que hacer? Algunos de estos profesionales siempre pueden ir a trabajar con otras personas más experimentadas y quizás, poco a poco, puedan ir entendiendo el negocio desde dentro.

Otros muchos se han lanzado a estudiar con el ánimo de tener su propio negocio. Es el caso de muchos alumnos de coaching que desean trabajar por su cuenta ofreciendo sus servicios al mundo de la empresa o al mundo particular.

¿Pero cómo se supone que tienen que hacerlo para conseguir visibilidad en un entorno homogéneo en el que "todo el mundo" hace coaching?. Recordemos que desde que el coaching llegó a los medios de comunicación hay sido miles los que se han "reciclado" y han pasado a añadir la etiqueta de "coach" junto a la que ya llevaban de "consultor", "formador" o "psicoterapeuta".

¿De qué manera van a atraer el tipo de cliente que les interesa? ¿Y quién es ese cliente para comenzar?

Me encanta hablar de estos temas con personas apasionadas. Creo que el conocimiento técnico es muy importante, obviamente es el que permite desempeñarse con competencia, pero si queremos dedicarnos a esto profesionalmente es importante tratar nuestra profesión como un negocio.

Esto implica desarrollar un plan de marketing y un plan de empresa como mínimo. Necesitamos saber qué costes y que ingresos estimamos, y de qué manera nos posicionaremos en el mercado y conseguiremos hacernos una clientela.

Creo que la mayoría de personas con aspiraciones a vivir de su conocimiento y habilidad, deberían centrar su esfuerzo en complementar su conocimiento técnico con conocimiento comercial y de gestión y administración de negocios.

Nosotros el viernes compartimos bastantes maneras de conseguir los primeros 10 clientes. Ahora ya sabéis: hay que aplicar el conocimiento

vC

lunes, 21 de junio de 2010

Coaching en la universidad


Cuando comencé a interesarme por el tema del coaching había escasas posibilidades de recibir una formación completa. El tema era un gran desconocido y las vías para mi fueron los materiales y los libros de coaches americanos.

Afortunadamente, a día de hoy, las personas que tienen interés en esta disciplina pueden acceder a un abanico muy amplio de opciones... tan amplio que quizás uno pueda perderse entre cursos, seminarios, talleres y demás.

El miércoles pasado fui invitado a participar en el Curso de posgrado de Coaching Avanzado IDEC-UPF y me encontré con una clase llena de personas entusiastas y apasionadas del coaching. Estudiantes de perfiles muy diversos que habían recorrido paso a paso, todo un programa de formación que iniciaron en Octubre. Ahora, meses más tarde, estaban apunto de finalizar el ciclo formativo y tenían que enfrentarse a la necesidad de hacerse una clientela.

Ahí intervenía yo. Comentamos algunos aspectos importantes para estar en disposición de conseguir un flujo constante de clientes, aspecto fundamental si uno quiere dedicarse a esta profesión.

Diría que uno de las áreas en las que más apoyo he brindado en procesos de coaching con clientes en los últimos diez años, ha sido justamente la capacidad de hacerse una clientela. Creo que es una de las grandes asignaturas pendientes.

Una persona se embarca en el estudio de una carrera técnica y cuando ha finalizado sus estudios resulta que solamente está preparado para ejercer sus competencias... pero no para conseguir los clientes que están dispuestos a pagar por su conocimiento y habilidades. No es de extrañar que muchas personas acaben fracasando en la aventura de montar su propio negocio al ser incapaces de atraer clientes.

Hace tiempo que me pregunto porqué extraño motivo no se incluye una módulo de marketing de servicios profesionales en todas estas carreras... profesor de Pilates, arquitecto, diseñador gráfico, coach, fontanero, gestor,... Al fin y al cabo tan importante es el conocimiento técnico para ejercer una profesión, como el conocimiento para de gestión de negocios (entendiendo todos los procesos comerciales como una de las funciones del gestor).

Me hizo una especial ilusión poder participar en una sesión tan práctica y en un marco tan idóneo, y es mi deseo que las personas que asistieron sean capaces de aplicar la acción a las ideas que compartimos.

vC

sábado, 28 de noviembre de 2009

You Coach!

Los amigos de You Coach! me hicieron una entrevista para compartir algunas ideas sobre educación financiera.

La han publicado en el número 18 de la revista, correspondiente a este mes.

La podéis ver aquí:

viernes, 18 de septiembre de 2009

Cervatillos en la noche

Para desarrollar un proceso de coaching exitoso siempre me ha sido útil pensar en fases.

Alguien está obteniendo un resultado que no le satisface en alguna área de su vida: no gana lo que quiere, no está bien en su relación de pareja, no dispone de tiempo libre para estar con su familia, no le encuentra sentido a su vida...

Lo primero es definir qué es exactamente lo que queremos, cual es el objetivo, la meta hacia la que deseamos ir.

Lo segundo es identificar un plan de acción que sea capaz de llevarnos a conseguir lo que queremos.

Lo tercero es emprender la acción y aplicar ese plan de forma sistemática y regular.

Lo cuarto es medir si nos vamos acercando o no, a nuestro objetivo para poder aplicar medidas correctoras.

Eso es todo. Si alguien pasa por esas metas conseguirá lo que desea.

Ahora, bien, resulta que en muchos casos las personas están insatisfechas con sus resultados y se quedan bloqueadas, incapaces de moverse hacia adelante. ¿Qué está pasando para que alguien se atrape en un trabajo que aborrece, en una relación de pareja que ha dejado de ser lo que quería o en un estilo de vida que le consume? ¿Qué está pasando para que esta persona no actúe a favor de su mejor interés? ¿Por qué no avanza?

Para mi está claro:
  1. No ha definido su objetivo con claridad. Sabe lo que no le gusta pero es incapaz de definir lo que sí le gusta. Su trabajo le resulta muy desagradable y penoso pero no sabe qué trabajo desea.
  2. Habiendo definido su objetivo no ha diseñado un plan de acción capaz de llevarle a su meta. Así, por más que uno sepa lo que quiere, sino conoce el camino a seguir es poco probable que lo consiga.
  3. Teniendo un plan de acción no lo aplica. No tiene mucho sentido disponer de un mapa hacia el éxito si no das los pasos necesarios para conseguirlo.
  4. Se está aplicando el plan equivocado y no se miden los resultados. Si no sabes medir tu progreso quizás estás invirtiendo muchos recursos en algo que no tiene el potencial de llevarte a tu meta.
En cada uno de estos 4 grandes bloqueos hay medidas que un coach puede promover, pero hay uno que me resulta especialmente relevante: el bloqueo número 3: no aplicar el plan de acción.

Hay mucha gente atrapada ahí. Saben lo que quieren y saben lo que tienen que hacer para lograrlo y, a pesar de ello, son incapaces de moverse de forma decidida hacia su meta. No actúan, no aplican, no hacen,... se quedan soñando con lo que les gustaría lograr sin hace lo que está en su mano.

En mi experiencia como coach este comportamiento, en muchos casos, se puede atribuir a falta de motivación que deriva de la falta de claridad (el objetivo no está lo suficientemente definido, o su impacto es menor, o no es ecológico, o no es posible, o no es prioritario...). Si alguien tiene un motivo suficientemente grande actuará sin pensarlo dos veces...

Detrás de este bloqueo suele estar tb el miedo: falta de confianza, anticipar un resultado negativo, consecuencias negativas por actuar, falta de recursos,... En algunos casos este miedo es justificado porqué deriva de una valoración ajustada de la realidad, pero en otros casos se trata de un espejismo. Ahí es donde el papel del coach es determinante.

Tú sabes que si no tienes dinero trabajando para ti, te estás condenando a seguir trabajando por dinero.

Sabes qué consecuencias tiene para ti tener que dedicar las mejores horas del día y los mejores años de tu vida a trabajar por dinero.

Imaginas con claridad lo que supondría disponer de ingresos pasivos que entrasen en tu economía sin tener que dedicar tiempo a ello.

Conoces el poder del interés compuesto.

Sabes cómo ahorrar y tener un excedente para poner a trabajar.

Conoces varias formas de invertir (el GAD, el Twinvest, el sistema Semillas, o el Top 10,...) o podrías conocerlas.

Así que si no tienes dinero trabajando para ti... algo está fallando.

No te conozco y no se qué ganas, qué gastas, en qué trabajas, cómo es tu familia,... pero se que eres humano (eso espero), así que te dejas cazar por las mismas trampas que los humanos.

Yo me dedico al trading y me muevo por probabilidades. En un entorno incierto y cambiante es lo que me mueve hacia adelante. Lo más probable es que:

1. No tengas suficiente claridad sobre la importancia de tener dinero trabajando para ti (de hecho si la tienes, y una parte de ti lo ve con absoluta transparencia, pero otra parte no quiere que pierdas así que crea una trampa en tu mente para mantenerte parcialmente ciego).
2. No creas que eso sea posible en tu caso pq tu eres humano pero eres distinto a todos los demás humanos y tus circunstancias son completamente diferentes,... claro (este es el efecto de tu mente evitando que fracases).
3. Creas que eso es muy peligroso (tu mente de nuevo, justificando que no actúes para evitar tener que enfrentarte al fracaso y privándote de un futuro con muchas más opciones...). Lo que es peligroso es pasarte 45 años yendo a la oficina a trabajar y luego morir.
4. Te falta un empujoncito... alguien que te coja de la mano y te ayude a dar ese primer paso y luego ese segundo hasta que vuelvas a confiar en tus posibilidades.

Si no actúas eres como un cervatillo que al cruzar una carretera de noche queda deslumbrado por los faros de un coche y, en vez de dar un salto y quitarse de en medio, se queda paralizado viendo como las luces se acercan rápidamente,... puede actuar, pero se condena a esperar la muerte.

No hagas como ese cervatillo y actúa. Está en tu mano el conseguir lo que es importante para ti. Cree que es posible para ti pq así es. Eres como cualquier otro ser humano, tienes capacidad suficiente, pero estás entrenado a perder. Si el plan que estás siguiendo no es suficientemente bueno reconócelo y cambia. No te quedes quieto pq el tiempo se acaba.

Yo intento empujarte desde aquí, pero tú tienes que tomar tu propia mano y avanzar hacia lo que quieres. Está ahí esperando a que te decidas.

sábado, 2 de mayo de 2009

Asesoramiento financiero vs. ECF

No estaba del todo claro qué nombre era más apropiado para designar el trabajo que realizo en Ajuste de Cuentas. Por un lado se barajaba el de "Coach financiero", por otro el de "Asesor financiero",... Yo me decidí por el de "Experto en Conflictos Financieros".

Para mi la palabra "coach" lleva un conjunto de connotaciones viciadas que fácilmente podían inducir al error. Por un lado hay quien piensa que un coach es aquel que ayuda a otras personas a conseguir sus objetivos sin transferir su experiencia, por otro lado hay quien piensa que un coach es cualquier persona que apoya a otra en un proceso de cambio, transfiera o no experiencia.

Esto, que podrían parecer matices de segundo orden, no lo son. Hay muchos puristas que se ponen nerviosos si alguien genera un proceso de coaching directivo, confrontativo, un proceso en el que se apoya a otra persona pero sin dejarse limitar por definiciones.

En cualquier caso hace tiempo que dejé atrás la problemática del coaching en este país. No me interesan las tonterías. Por otro lado el hecho de que alguien esté o no certificado siempre me ha importado bien poco. Para mi son los clientes los únicos validadores competentes.

Asesor Financiero tampoco me gustaba. Es muy limitado y no refleja en absoluto lo que hago. Para mi, un Asesor Financiero es una persona que analiza una situación personal, o empresarial, desde el punto de vista de los números. Hace cuentas y propone un plan para pagar menos, eliminar deuda mala, conseguir más ingresos,... Y esto, por sí mismo, es muy importante, pero es insuficiente.

Te pongo un ejemplo. El verano pasado estuve trabajando en Sevilla. Agosto, 50ºC al sol, aires acondicionados cerrados para que no molestasen la grabación del sonido. Una experiencia inolvidable, como puedes imaginar.

El caso en cuestión era el de un cabeza de familia que gastaba de forma excesiva. Cada vez que tenía una paga extra la derrochaba. No podía ahorrar. Le gustaba vivir al límite y gastar y gastar. La familia estaba pasando por una situación difícil. El negocio no estaba prosperando como debía y todo apuntaba a graves problemas en el horizonte cercano.

Desde el punto de vista de un Asesor Financiero la solución era evidente: recortar gastos para conseguir capacidad de ahorro, y pontenciar los ingresos del negocio.

Desde el punto de vista de un ECF eso no iba a funcionar.

Es más... muchas personas del entorno de esa familia ya se habían encargado de "descubrir" cual era el problema y habían hecho sus sugerencias: no gastes tanto. El resultado era que el problema persistía por más buenas palabras e intenciones.

¿Cómo afrontar un problema así? ¿Qué habrías hecho tú?

Hay muchas personas que ven alguna situación en el programa y piensan que la solución es obvia,... y tienen razón. La solución, desde el punto de vista financiero suele ser evidente: gasta menos, ingresa más. Para eso no hace falta un asesor, cualquiera lo ve. Pero ¿pq las familias siguen teniendo problemas?

A las personas no nos basta el que alguien nos diga lo que tenemos que hacer. Muchas veces los problemas que tenemos (no solamente en el ámbito financiero), son de sencilla solución, aunque no necesariamente fáciles de solucionar.

¿Entonces cual es la clave? Para mi es evidente: la persona está consiguiendo el tipo de resultados actuales por la forma que tiene que pensar, y para conseguir unos resultados diferentes tiene que aprender a pensar de forma distinta.

No basta con que alguien le diga lo que tiene que hacer (conducta). Sin una nueva forma de ver las cosas (ideas) seguirá condicionado a repetir los mismos errores.

Por este motivo, cuando trabajo con un cliente, no me centro en el aspecto financiero hasta la parte final. Primero me aseguro de tener el corazón de la persona, luego van las pautas. Se por experiencia que las pautas, por si mismas tienen poco valor. Si la persona no aprende a pensar e forma diferente, si no adquiere nuevas ideas, las pautas no servirán.

En el caso de Sevilla el tema me resultaba claro: hay algo, presuponía yo, detrás de esa conducta de estar siempre derrochando y de estar siempre pidiendo créditos. Así que mi primer objetivo fué averiguar qué estaba pasando por la cabeza de esa persona. Las pautas podían esperar.

Y efectivamente, había algo. Cuando esa persona era joven había estado ahorrando, junto con su pareja, durante algunos años. Se habían privado los dos de gastar con la finalidad de poder tener unos ahorros y pagar la entrada de una vivienda. Lamentablemente un accidente terminó prematuramente con la vida de su pareja. De esa vivencia él sacó una conclusión: "Ahorrar es malo pq nunca sabes qué va a pasar con tu vida y puede que todo el esfuerzo se vaya al traste".

Recuerdo que me decía: "Vicens, si nosotros hubiéramos gastado ese dinero, si lo hubiéramos disfrutado, al menos nos hubiéramos llevado esa experiencia, pero mira, ahorramos y al final la vida me la arrebató. Ahorrar es un mal plan. Hay que vivir la vida".

Como te puedes imaginar, mientras esas ideas permanecieran en su cabeza, el asesoramiento financiero tenía poco sentido. Decirle que gastase menos, que ahorrase y que potenciase el negocio hubiera sido como predicar en el desierto.

Así que me centré en ayudarle a reencuadrar la situación. Le ayudé a pensar de forma distinta. A ver el riesgo que estaba corriendo y la situación en la que estaba poniendo a su familia. Cuando tuve su corazón escuchó.

Luego la parte financiera fué sencilla, pero sin un cambio de ideas era tiempo perdido.

Por este motivo etiqueto mi trabajo como Experto en Conflictos Financieros y no como coach, o como Asesor Financiero. Creo que recoje mucho mejor el sentido de lo que hago. Por otro lado al haberme inventado esa etiqueta, puedo hacer lo que estime oportuno sin las limitaciones que conllevan intentar encajar en algo conocido.

jueves, 23 de abril de 2009

Una persona pura

Esta mañana he conocido a una persona pura. Seguro que habrá más de una, pero hacía tiempo que no encontraba ninguna.

Estaba con el equipo del programa rodando una secuencia en el patio andaluz que aparece en la foto.

Se trataba de desarrollar una sesión de coaching con una mujer que ha perdido su casa y que lo está pasando muy mal.

De repente, a media conversación, me he dado cuenta de que estaba hablando con una persona que transmite luz.

Os lo comparto pq me ha emocionado profundamente.

Con algunas personas más como ella, el mundo sería un lugar mucho mejor.

domingo, 1 de marzo de 2009

¿En quién confiarías menos?

Acabo de llegar de pasar uno de los fines de semana más interesantes de los últimos meses. He tenido el privilegio de compartir dos días en casa de Eduard Punset, junto con un grupo heterogéneo de pensadores: un coach con un back ground sistémico muy bien integrado, un experto en primates, una bióloga especializada en en moscas, personas centradas en facilitar procesos de integración social, un experto en deporte, un experto en confiabilidad...

Algo así como un master intensivo, desestructurado, multifactorial, ecléctico y humanista. Una verdadera gozada.

Hemos hablado de la sincronización de los periodos menstruales, de distintas formas de concebir el tiempo, de los diez elementos que están detrás de una relación de confianza, de pq y cómo las plantas saben que ha llegado el momento de brotar,... Todo esto en un entorno inmejorable: una masía del siglo XII en la que Eduardo encuentra la inspiración para escribir.

Hemos tenido tiempo de charlar, de meditar, de tocar la guitarra, de sentir el calor de una hoguera, de comer "calçots", de filosofar,... y sobre todo, sobre todo de sentir que uno estaba entre personas que estiman el pensamiento crítico tanto como uno mismo.

En un momento dado, Eduardo ha hecho una pregunta a un experto en seguridad y en confiabilidad,... algo del tipo: "¿En quién, de los que estamos aquí presentes, confiarías menos?". La pregunta era buenísima pero la respuesta lo ha sido aun más: "En ti" ha dicho el experto después de tomarse un momento para analizar la situación "en ti Eduardo pq para venir a verte hoy he tenido que invertir mi tiempo dado que yo me he desplazado, así la balanza entre nosotros dos se inclina a favor tuyo... mientras que en mi relación con el resto de invitados es neutra. Tú eres la persona de quién debería fiarme menos". Me ha encantado.

lunes, 23 de febrero de 2009

El primer paso es tb el último

¿Se puede hacer alguna cosa para motivar a otra persona a que actúe a favor de su mejor interés?

Observo frecuentemente el hecho de que son muchas las personas que podrían mejorar la situación en la que están, si solamente se decidieran a hacer algo.

Y no es que no actúen por falta de capacidad, ni tan siquiera pq aquello que debería hacerse sea algo difícil o que reclame mucha acción o sacrificio.

Hay muchas acciones modestas que impactan tremendamente en los resultados que una persona obtiene y no obstante, muy a mi pesar, veo que hay mucha gente que elije no actuar y me pregunto ¿es acaso posible para alguien el llevar a otra persona a la acción?

Trabajando como coach una parte del rol que asumo es el de enzima-activadora. Si el cliente ha ultimado los detalles de un plan de acción capaz, pero no está emprendiendo los pasos necesarios para implementarlo, me encargo de facilitarle ese "empujoncito" que muchas veces le está haciendo falta... Pero eso no es tan sencillo fuera del marco de una relación de coaching, y no lo es precisamente pq, como coach, se espera que haga eso, que promueva la acción.

¿Qué hacer con alguien a quién sabes capaz, pero que no actúa? ¿Cómo hablar y cómo promover un cambio en las decisiones que otros están tomando, sean tus padres, tu pareja, tus amigos o terceros? ¿Se trata de algo posible? ¿Es deseable en primer lugar una actución tal?.

Si prestas atención a tu alrededor es relativamente sencillo el que seas capaz de reparar en las conductas de otras personas, que van marcadamente en contra de sus intereses: hacen cosas que traen para ellos y para su entorno consecuencias negativas y perniciosas, y dejan de hacer lo que les llevaría a salir de donde se han metido...

En estos casos ¿está en tu mano o en la de alguien que no sean ellos mismos, el hacer algo?.

En mi experiencia, los seres humanos tendemos a comprar problemas a otras personas. Hay una categoría de personas que tienen tremendamente desarrollada esta capacidad: ven a alguien en apuros y les roban la experiencia de sacarse las castañas del fuego. Con ello quizás quieran ganarse la aprobación o el aprecio, tal como si quisieran compensar algo que creen no merecer por sí mismos. Qué alguien te pide un favor que va en contra de lo que tenías planeado, pues te sacrificas a ti y se lo haces. Qué escuchas a alguien quejarse de algo, pues vas e intentas solucionarlo tú. Qué una persona expresa su incomodidad con algún asunto, tú vas y te lo haces tuyo.

Y, a pesar de estas circunstancias, en algunos casos me resulta tan evidente que algunas personas cargan con un pesar tan innecesario, que llevan una vida muy por debajo de la que podrían llevar con que tomaran tan solo algunas decisiones diferentes.

En una relación de coaching, tal como la entiendo yo, ambas partes asumen un conjunto de responsabilidades y de compromisos, y en este sentido, está implícita en la relación el que se promuevan distintos cursos de acción... Fuera de este marco, intentar ayudar a otra persona a generar un cambio es algo mucho más complicado.

Imagina por ejemplo a un amigo tuyo que lo está pasando mal: trabajo, pareja, dinero, salud,... hay cientos de frentes posibles. Tú, desde un punto de vista externo, ves claramente lo que le está llevando a ese tipo de resultados y anticipas qué le llevaría a obtener otros... No obstante, puede resultar tan difícil generar un cambio en esas situaciones.

Claro, cuando tú asumes que la forma en que ves la situación, es mejor que la suya, que tú tienes un punto de vista más preciso sobre lo que debería ser, en ese momento te arrogas una capacidad que quizás no sea apropiada.

¿Te es acaso posible asegurar que lo que tú propones es mejor?

Quizás en algunos casos sí lo sea. Por ejemplo cuando los resultados que se están obteniendo son claramente negativos, penosos, o acarrean algún tipo de pesadumbre o dolor.

Luego, en esos escenarios, sin pretender tener acceso a la realidad, quizás sí seas capaz de ver un curso de acción capaz de llevar a alguien a un resultado mejor que el que obtiene ahora.

¿Cómo actuar entonces para promover la acción? Cuando les decimos a los demás lo que tienen que hacer les estamos privando de la responsabilidad de encontrar sus propias soluciones, les robamos la autoría y con ellos dificultamos el que se comprometan. Por otro lado esperar que de ellos surja una acción distinta, clara y decidida es complicado.

En coaching solemos utilizar las preguntas para apoyar a los demás a afrontar sus problemas y así, tal como hacía Sócrates, alumbrar su propias soluciones.

Quizás esta aproximación, en algunos casos, pueda ser la apropiada: facilitando un proceso de pensamiento alternativo podemos, tal vez, facilitar que otra persona llegue a un análisis distinto sobre su circunstancias, sus capacidades o su opciones, y a partir de esa nueva forma de ver las cosas, emprenda la acción necesaria y distinta.

En otros casos sencillamente me siento triste de no ser capaz de promover la acción. No quiero comprar problemas, pero cuando veo sufrimiento ajeno innecesario, cuando veo que hay alguien que se aferra a las viejas costumbres aun cuando la realidad le está golpeando en la cara reclamando un curso de acción por completo distinto, no puedo más que suspirar y desear que lo que a mi me resulta tan evidente lo sea tb para otros.

Me escriben muchas personas que están en situaciones complicadas. En algunos casos puedo señalar algún tipo de recurso y en otros no, pero estas personas están decididas a actuar. Saben que necesitan hacer algo diferente pq lo que han venido haciendo les ha llevado a un lugar en el que no quieren estar. Estas personas ya han dado el primer paso. Al asumir su responsabilidad han emprendido la acción y con ello el problema ya está resuelto. Claro, luego deberán tomar decisiones y hacer cosas diferentes, pero al partir desde una situación de responsabilidad ya han finalizado el juego. Quizás aun no lo saben, y siguen sintiéndose amenazados, pero lo más importante ha sido hecho.

Lo que me pregunto es ¿cómo ayudar a las otras personas? A aquellas que siguen dormidas, que siguen echado pelotas fuera, que siguen pretendiendo que las cosas no han cambiado,... ¿Cómo ayudar a que den el primer paso...?

Luego me miro a mi mismo y me digo que el cambio tiene que ser generado desde dentro.

martes, 20 de mayo de 2008

¿Miedo a la responsabilidad, o pereza?

Esta mañana me he entrevistado con un periodista. Hemos estado hablando del libro y de mi actividad profesional y hemos pasado una hora muy entretenida con una conversación viva e interesante.

En un momento dado me ha hecho un comentario que vengo escuchando muy amenudo: "Me da mucho palo ponerme a gestionar mis cuentas... no me apetece para nada hacerlo".

Vamos a ver, te pasas las mejores horas del día trabajando para otra persona, haces vacaciones cuando te dejan y los días que te corresponden, te ves obligado a dar explicaciones a tu jefe sobre lo que haces y lo que dejas de hacer... y todo ello a cambio de dinero... que luego no manejas adecuadamente ni a tu favor. No lo entiendo, sinceramente. ¿Qué especie de pereza mental arrastar a la gente a actuar de esa manera?

Yo lo encuentro paradógico: trabajo por dinero... pero no asumo mi responsabilidad a la hora de gestionarlo con lo que pago más de lo que debo por los mismos servicios o productos... y no tengo dinero trabajando para mi... con lo que me condeno a seguir trabajando día si y día también.
Sorprendente!

Yo propongo un plan alternativo: diseña el tipo de futuro que quieres y haz ahora lo que tengas que hacer para conseguirlo. No pongas excusas, se congruente y emprede la acción. Al fin y al cabo si no diseñas una salida ya sabes donde va a parar tu esfuerzo.

Levántate y anda!