domingo, 5 de septiembre de 2010

La necesidad de reinventarse

Hacer planes implica una proyección en el tiempo: uno imagina un futuro y ahí ejerce la planificación.

Imagino que esta capacidad tan humana de jugar con un tiempo futuro imaginado, el futuro siempre es imaginado, y rememorar un tiempo pasado imaginado, el pasado siempre es imaginado (*) nos ha ayudado, como especie, a superar muchas dificultades, y ha mejorado nuestra capacidad de supervivencia.

Me cuesta poco imaginar que, de la mano de esta tremenda capacidad de proyección, algunas personas se ven abocadas a luchar con problemas que jamás existirán, anticipando preocupaciones sobre situaciones que podrían llegar a suceder, pero que no sucederán. Escenarios que se mezclan con aquellos en los que uno sí jugará un papel importante, y en los que la anticipación, con toda su capacidad preventiva, será determinante.

También la imaginación nos permite fantasear con ciertos resultados queridos y puede ayudarnos a mantenernos motivados: Si voy a hacer dieta durante un tiempo y tengo una vívida imagen de cómo me veré cuando termine y de cómo me sentiré, probablemente me sea más fácil aguantar las privaciones,... Si lo que quiero es mejorar mi situación financiera reduciendo los gastos durante cierto tiempo y de esa manera conseguir eliminar ciertas deudas, mi capacidad de percibir en detalle cómo será mi vida sin esa carga financiera, y cómo me sentiré una vez haya logrado mi objetivo, me ayudará a aguantar la privación.... Si soy emprendedor y he sido capaz de visualizar el éxito de mi proyecto, contaré con el combustible motivacional para soportar las largas jornadas de trabajo y la falta de resultados a corto plazo,...

Algunas veces la vida trunca la posibilidad de llegar a esos escenarios futuros,... la pareja con la que esperabas compartir ese futuro te deja, o no te conceden la subvención con la que contabas, o un accidente de tráfico limita tu movilidad, o lo que fuere.

La vida es dinámica e imprevisible, por más que los humanos nos empeñemos en preverla.

La pregunta es ¿qué haces cuando la vida te saca el camino? Muchas personas pasan por una etapa de negación, en la que no aceptan los hechos. Ese intento de negar lo que es, les produce un dolor innecesario pero muy humano.

Desde mi punto de vista la velocidad con la que una persona reconoce los hechos tal como son, correlaciona con su capacidad de poder seguir adelante con el menor de los sufrimientos posibles.

Luego de esa etapa de negación algunas personas son capaces de llegar a la aceptación de la nueva realidad. Un paso obligado para poder seguir adelante. Esta aceptación es una condición necesaria para dejar de luchar por cambiar lo incambiable ,y centrar la energía en reinventarse, es decir, en imaginar otro escenario futuro atractivo y seductor, con una carga motivacional como mínimo comparable con la del sueño que la vida nos ha roto.

Si somos capaces aceptar con rapidez los cambios que la vida nos plantea, y nos damos la oportunidad de reinventarnos, estaremos en disposición de volver a recuperar la motivación y las ganas de seguir luchando.

Si por el contrario nos mantenemos aferrados a defender lo que jamás volverá a ser, nos condenaremos a perpetuar un sufrimiento y un dolor prescindibles.

vC

(*) El pasado siempre es imaginado porqué somos nosotros los autores de lo que llamamos pasado, y lo que recreamos en nuestra cabeza no es más que nuestra forma de reconstruir algo que quizás tenga cierto parecido con lo que creemos que hemos vivido, pero que en ningún caso es lo que hemos vivido.

7 comentarios:

Ruth dijo...

Cuando yo oí hace un tiempo el concepto de "reinvención" , lo tomé como la clave de todo cambio y/o superación del estado presente. Es verdad que el pasado nos tira hacia él como una fuerza gravitatoria y a veces incluso nos recreamos en él pero también leí en un libro, muy especial y profundo que significó todo para mí, que incluso puedes cambiar lo que te ha ocurrido, cambiando las circunstancias y creando un final feliz y que las demás personas implicadas, podían tomarlo o dejarlo. Me pareció clave para quitarte lastre y además se me antojó que ese era un paso divertido para sacar la creatividad ahogada que tenemos dentro, además de una terapia beneficiosa para todos.

Es cierto que la capacidad que tengamos para reconocer dónde nos encontramos y para seguir adelante es la fuerza motora que te hace seguir. Nunca debemos fijarnos en las circunstancias que vemos, sino debemos "reinventarlas" y eso solo se puede hacer cuando sabes soñar y crees en tu capacidad de hacerlo.
Por lo tanto, yo creo que la fuerza que nos mantiene firmes, siguiendo adelante, a pesar de las circunstancias desfavorables que se puedan tener en el momento presente, no es otra sino la fuerza con la que alimentas tu sueño.
Un saludo
Ruth

elena delucca dijo...

Cierto, Vicens. A ver cuando podemos verte por Valencia y disfrutarte en vivo y en directo. Sería interesante que realizaras alguna conferencia por aquí...la gente necesita personas como tú en estos momentos tan trascendentales e importantes. Un saludo.

technobroken dijo...

Yo suelo decir, si hoy no puedes hacer una cosa, tienes mínimo otras cien cosas que si puedes hacer.

kiki dijo...

Me recuerdas esa frase tan cierta de Mark Twain "He temido tantas cosas que nunca llegaron a suceder".
Imaginación, esa es la clave, a mi parecer. ¿Qué y cómo imagino las cosas? ¿y para qué? Realmente ¿cual es el propósito de ese pensamiento que me hace temer a la vida y a no entender que no es cuestión de cambios rápidos, sino de cambios simplemente? Como dicen es lo único constante.
Ya ves cuanto haces que me pregunte Vicens, gracias.

Sarita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sarita dijo...

Para mí lo que crea el dolor no es la negación en sí misma, dado que se trata de una recreación de que no se ha producido el cambio, sino la conciencia de la verdad que hay bajo dicha negación. Es decir, como seres racionales sabemos que no todo volverá a ser como antes y nos resistimos a aceptarlo, como si con ello pudiéramos forzar la realidad y parar el tiempo. El verdadero dolor radica en el duelo por la pérdida que ha producido dicho cambio. Es por eso que una de las estrategia de aceptación es cambiar el objeto que provoca la emoción, dándole la vuelta: en vez de "quedarnos enganchados" en el dolor por la pérdida, ¿qué tal si nos "enganchamos" a la alegría por aquello nuevo que genera el cambio? Seguro que la nueva realidad trae algo bueno consigo, por muy extraño que nos pueda parecer en un primer momento.

Ana Belén Bretón dijo...

Muchas gracias por estas palabras. Mi vida está pasando precisamente por un cambio impresionante, muchos cambios en poco tiempo y estoy emocionalmente paralizada, ni siento ni padezco. Ni niego ni acepto.
Reinventar...Esa es la palabra que ha motivado mi "despertar"

Personalmente...Mil gracias.