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miércoles, 12 de octubre de 2011

Una carrera de galgos

¿Has visto alguna vez una carrera de galgos? Cuando dan la salida los perros salen corriendo detrás del señuelo, se esfuerzan, lo dan todo... pero por más que corran no logran atrapar la falsa liebre. El sistema está diseñado para quedar fuera de su alcance, pero lo suficientemente cerca como para que parezca un objetivo alcanzable.

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Son muchas las personas que, de un modo u otro quieren introducir cambios en sus vidas: la forma como llevan sus relaciones con los demás, sus carreras profesionales, el manejo de su dinero, temas de salud o su aspecto físico, sus emociones, sus negocios, o temas más espirituales, de desarrollo, de crecimiento personal.

A su disposición hay un gran abanico de posibilidades, de técnicas y de herramientas que van desde los libros de autoayuda, hasta los retiros de fin de semana, pasando por todos los seminarios de desarrollo personal.

El problema es que al final los resultados no llegan, o no son consistentes, y la sensación de necesitar "algún cambio más", sigue presente en sus vidas. Por delante quedan muchas alternativas: otras terapias, otros grupos de apoyo, otros libros, revistas y seminarios... pero por más diligente que uno sea, por más que se esfuerce y dedique tiempo, por más que haga los ejercicios y las prácticas, la sensación de insatisfacción permanece. Es como si siguieran habiendo ciertos aspectos de sus vidas que necesitasen cambiar.

Algunas veces logran cierto éxito pero solamente de forma parcial, o a coste de generar un agravio en otra área, o de una forma tal que los cambios no son sostenibles en el tiempo.

¿Has visto alguna vez una carrera de galgos? No importa lo que corran los perros, ni lo que se esfuercen, ni que lo den todo, porque jamás lograrán su objetivo.

Hay mucha gente que quiere esos cambios en sus vidas, pero no los consiguen jamás. Por más que le dediquen tiempo, que hagan su parte, que inviertan dinero y se esfuercen, no lo lograrán nunca. Y por otro lado se parecen tanto a esos galgos persiguiendo el señuelo: necesitan esos cambios, los quieren, los desean, los anhelan... Sus vidas serían tan distintas...

Mientras siguen en esas carreras, se alejan de descubrir quiénes son realmente, porqué están aquí, cómo vivir una vida que realmente merezca la pena ser vivida...

Y atención porque los señuelos son muy bonitos y adoptan muchas formas distintas.

Por un lado están los que tiene que ver con nuestras carreras: con cambios en la empresa, nuevos cargos, nuevos jefes, nuevas responsabilidades. Luego tenemos los señuelos de nuestro aspecto físico y de nuestra imagen: perder peso, unos bíceps más grandes, una cintura más estrecha. También están los señuelos en los que nos relacionamos con los demás, con nuestras parejas, nuestras amistades, nuestra familia, las personas con las que interactuamos, los compañeros de trabajo. Luego están los que tienen que ver con el dinero: cómo ganar más, cómo tener una mejor jubilación, mayores ahorros, cómo proteger lo que tenemos... Y están también los señuelos espirituales: conseguir la iluminación, expandir nuestra conciencia y demás...

Así que hay mucha gente corriendo tras esos señuelos y algunos de ellos corriendo mucho, dedicándose a fondo, persiguiendo sus metas como si fueran verdaderos galgos, entregándose con cuerpo y alma... Como si creyeran que solamente con tener X serían felices.

Solamente con:
- un poco más de dinero...
- un coche más bonito...
- unos quilos de menos...
- una casa más grande...
- una persona que me quisiera como soy...
- un jefe más comprensivo...
- esos zapatos tan bonitos...
- hacer ese viaje...
- (pon aquí tu señuelo)

Con eso serían verdaderamente felices. Tan dichosos, tan realizados, tan completos... Con solamente conseguir eso que tanto desean... Claro que en el fondo saben que hay algo que falla en ese cuento... lo saben porque conocen muchos casos de gente que lo tiene todo: la mansión, el deportivo, la modelo, veinte años menos, un cuerpo perfecto, más dinero del que pueden gastar, unos hijos encantadores, un trabajo envidiable, fama, fortuna, reconocimiento... y a pesar de ello no son felices, sus vidas están destrozadas por las drogas, se quieren suicidar o se suicidan de hecho, no consiguen mantener una relación estable... Pero nosotros no, claro... a nosotros no nos pasaría lo mismo que a esas personas. Si nosotros tuviéramos lo que ellas tiene, seríamos felices. Los demás no lo son, pero nosotros sí, somos tan distintos, tan diferentes...

El problema está en que el galgo no puede alcanzar nunca el señuelo porque el juego está diseñado así. El juego en el que estás tú es igual que una carrera de galgos. No importa que en vez de una liebre mecánica tu persigas la iluminación, o tener una relación mejor con los demás, o lograr el éxito en los negocio... todo eso son señuelos que te mantienen enfocado en la dirección equivocada.

Ganar ese juego no consiste en correr más rápido, sino en dejar de participar. Solamente podrás salir vencedor cuando reconozcas lo que estás haciendo, y veas lo falso como falso.

vC


martes, 25 de mayo de 2010

El poder de las cosas sencillas


Persiguiendo grandezas muchas personas se pierden la vida. Creen que tocarán el cielo cuando consigan ese nuevo empleo, esa nueva casa, ese nuevo coche, viaje, cargo, proyecto... y en realidad cuando llega, si acaso llega, todo eso es substituido por el anhelo de otro deseo que les moverá hacia el futuro... a perseguir una ilusión, una trampa de su propia creación, un espejismo que les aleja de lo único que pueden vivir, que les secuestra y les aparta de lo que es.

Persiguiendo grandezas dejamos de estar donde estamos. La vida, con sus miserias y sus regalos, se está expresando continuamente en nosotros, lo hace ahora mientras lees, lo hizo mientras dormías, y lo hará dentro de una hora... y es este momento que vives el que es real, jamás existirá lo que viviste, jamás vivirás en otro momento que no sea el aquí y el ahora.

Persiguiendo algo mejor te pierdes el descubrir la perfección de lo que ya es. Hay tantas cosas interesantes en tu vida, preciosas, exquisitas, fantásticas, alucinantes,... pero sin reflexión, sin conciencia, sin atención, sin observación no son, no pueden ser, no las dejas ser. Al privarles el reconocimiento las insultas. Ellas seguirán ahí, como esperando el regalo de tu atención Tú puedes parar la agitación de tu mente, frenar la actividad de tu pensamiento, y reconocer... y también puedes entregarte a perseguir sueños.

¿De qué sirve conseguir algo que no se tiene si se es incapaz de honrar lo que sí se tiene?

La satisfacción del logro suele ir acompañada de la indolencia y la frustración de haber conseguido lo que uno quería solamente para descubrir que aquello no ha marcado una diferencia significativa. Es como el explorador que tras subir a la cima de una montaña no es capaz de disfrutar de su ascenso porqué delante de él descubre otra cima más alta aún.

Quizás el verdadero reto esté en dejar de perseguir grandezas para descubrir que el milagro ya están siendo... dejar de buscar para encontrar... Tal vez no se trate de satisfacer un deseo determinado sino de entender la raíz misma del deseo.