La semana pasada estuve en Madrid por una buena causa: el rodaje de un programa piloto sobre emprendedores.
Me ofrecieron colaborar en el proyecto y acepté rápidamente. El motivo principal fue que estoy convencido de la necesidad de un programa de estas características.
No puedo desvelar los detalles, pero la idea de fondo es poder contar con el testimonio de emprendedores de éxito para aprender de sus errores y de sus aciertos.
El mundo del emprendedor está tradicionalmente poco promocionado en nuestro país y así, mientras que la media europea de personas que terminan los estudios y se orienta al emprendimiento es de alrededor de un 20%, y en EEUU de un 60%, en España es de un 3%.
Con esta poca orientación a trabajar por cuenta propia, a ser el jefe de uno mismo y a crear empresas, no es de extrañar que nos enfrentemos a la crisis con pobres resultados.
Claro que, el bajo porcentaje de personas que desean montar su propio negocio no hará que el programa sea de máxima audiencia. En este país vende más la lágrima y el drama, o las exhibiciones de despilfarro desmedido, que la cultura, la formación y la pedagogía. Pero ¿qué más da? Estoy convencido, y también lo está el resto del equipo de producción, que el mensaje del programa es necesario, que podemos aprender de los demás, que promocionar a los emprendedores y crear puestos de trabajo son excelentes formas de capear la crisis.
El lunes 13 de Octubre Juan Haro y Belén Fernández, de La Escuela de Inversión, fueron invitados a participar como expertos en el programa de Antena 3 "No es programa para viejos".
La oportunidad de hablar de la crisis, de como afecta a los jóvenes, de qué tal preparados están, de ideas ingeniosas que algunas personas han tenido para salir adelante, me parecía muy buena y muy actual.
Pero no debemos olvidar que las cadenas de televisión viven de la publicidad y que, a más audiencia más caro pueden vender su espacio a las empresas anunciantes... así que lo que buscan es la audiencia, no necesariamente el hacer un programa que aporte valor.
Por este motivo creo que se desperdició una verdadera buena oportunidad para el público al que iba dirigido el programa mayoritariamente: jóvenes afectados por la crisis. Se primó la discusión, la demagogia y el lamento, en vez de la comprensión, la responsabilidad, las opciones que existen y el conocimiento del que lo tiene.
Fue muy interesante, desde el punto de visto sociológico, ver qué intervenciones suscitaban más interés entre los asistentes. Alguien decía: "Todo está fatal" y recibía aplausos, otro decía: "Los jóvenes lo tiene muy difícil para salir adelante" y más aplausos... Está muy bien que la gente encuentre una espalda sobre la que llorar,... o un charco en el que revolcarse... es, hasta cierto punto, terapéutico y ayuda a desahogarse... pero no cambia nada: los problemas siguen siendo los mismos.
Porqué, no lo olvidemos, los problemas no se solucionan solos. Tenemos que hacer algo para cambiar aquello que estamos obteniendo o seguiremos con más de lo mismo.
Y s, quejarse, patalear, gritar incluso, y sentirse parte del rebaño ayuda pq fomenta el sentimiento de identidad grupal... pero no cambia los resultados pq no invita a la acción. Al contrario bloquea toda posibilidad de avanzar al centrarse en el pasado, no en las posibilidades del presente.
Si el entorno cambia tú tienes que cambiar para adaptarte o resignarte a padecer las consecuencias, y el entorno ha cambiado, no lo dudes... Así que, si la única estrategia que vas a utilizar es la de la queja y el lamento lo tienes crudo. Mientras sigas buscando culpables y no te responsabilices te estarás condenando a padecer... y lo peor de todo: serás tú el autor de tu condena.
Decía ErickHoffer:
"En tiempos de cambios, aquellas personas dispuestas a aprender heredarán la tierra, mientras que aquellas que creen que ya sabe, se despertarán un día, perfectamente preparadas para hacer frente a un mundo que jamás volverá a existir".
¿Es que hay recetas milagrosas que podamos compartir y que vayan a cambiar nuestros resultados? Yo no tengo ninguna, sino ya la hubiera publicado en la prensa! Pero es cierto que hay personas que tienen ideas que, sin ser recetas mágicas, nos abren puertas pq señalan nuevas posibilidades, ¿pq no sintonizar con esas ideas? ¿pq seguir aferrado a las que ya no funcionan?
Intentar salir de esta situación utilizando mapas del pasado es absurdo: los tiempos son otros, ya no sirven las mismos conceptos de antaño, o no todos.
Como dice Kiyosaki:
"No le enseñes a cantar a un cerdo, pq no lo hará, es más... se acabará cabrenando y tú te frustrarás".
Hay gente que, sencillamente, no está preparada para cambiar... ¿Para qué insistir? El cambio solamente nace desde dentro... así que, si alguien llama, yo le abro la puerta, pero hace tiempo que he perdido mi vocación evangelizadora.
Recuerda, hay un momento para la flor... y uno para el fruto.