jueves, 9 de diciembre de 2010

Menos es más


Cuando entendí las reglas del juego del dinero, a raiz de leer los libros de Kiyosaki y de jugar al Cash Flow, sentí el ardiente deseo de arreglar mis finanzas de una vez por todas.

De eso hace más de una década y, quizás por la juventud, o tal vez por la falta de perspectiva, me embarqué en muchas aventuras como inversor simultáneamente. Algunas culminaron con éxito y otras se quedaron por el camino como experiencias sobre las que construir una perspectiva interesante. Por decirlo de otra manera: descubrí muchas formas con las que no hacer negocios.

Ahora miro esos años y esbozo una sonrisa. Yo pensaba que más era mejor: más inversiones, más empresas, más propiedades, más conocimiento, más sistemas para operar en la Bolsa,... Pero eso no fue necesariamente cierto. Si sobredimensionas tu actuación puedes perder profundidad y diluir el esfuerzo. O tal vez, como fue mi caso, la dedicación en energía y tiempo bordea lo razonable.

El pasado reside en nuestra memoria como una lección de la que aprender. Algunas personas lo llevan como una carga y se hacen sufrir, otras lo olvidan y se condenan a repetir los mismos errores, y otras lo utilizan como un marco con el que tomar mejores decisiones.

Para mejorar notablemente la situación financiera de una persona, o de una familia, no hace falta ser el mejor inversor del mundo, no es necesario estar en todos los fregados, ni emprender mil aventuras... Basta con dar un primer paso, tranquilamente, con prudencia, con medida. Un paso ajustado a las necesidades y a las posibilidades de uno, a sus intereses, a aquello que el corazón le dicta.

Para algunas personas ese paso es en la dirección de aprender algo sobre bienes inmuebles, y para otras es en la Bolsa, para algunas es en el mundo de la propiedad intelectual o quizás en el de las empresas sitematizadas. No importa tanto la familia que uno elija como el hecho de que la elección esté hecha acorde con las posibilidades de cada cual. Pueden ser pasitos muy pequeños, quizás leer un libro sobre el tema, o ver un podcast,o asistir a un seminario, tal vez hablar con alguien que esté invirtiendo con éxito en eso, o con alguien que pueda presentarte a alguien que esté invirtiendo en eso.

Si uno desarrolla un plan de inversión a pequeña escala, por ejemplo acumulando acciones según cierto sistema automático, y lo aplica, por minúscula que sea la inversión inicial, pongamos 100€, el hecho de ver como esa semilla brota, probablemente le mantenga animado a seguir aprendiendo, y a perfeccionarse.

No es necesario saber qué es el mecado del Forex, ni que es un Straddle, ni como realizar una cobertura con opciones... Un pequeño sistema, adecuado a la situación de uno, que pueda aplicar de forma tranquila, y que tenga el potencial adecuado, puede ser tan poderoso como el más sofisticado de los sistemas.

La falta de acción está detrás de muchos sueños rotos. Los deseos no bastan para conseguir resultados diferentes, es necesario actuar, y el mejor momento para hacerlo fue hace diez años... pero el segundo mejor momento es ahora.

Que tus ansias de conocimiento no frenen tu acción.

vC

2 comentarios:

Sefora dijo...

Tienes toda la razón del mundo. Sigo sorprendiéndome como la gente de mi alrededor no tiene ningún "plan", ni ahorros, ni conocimientos económicos...yo llevo 4 años con un plan de ahorro e inversión bien definido que me hace dormir más tranquila. Cuando pasen los años la gente dirá: "que suerte tiene menganita", pero no es cuestión de suerte, sino de trabajo. Ya me reiré yo de aquellos que se ríen de mi por tener un plan de pensiones antes de los treinta...Saludos

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Ayer decía Tolle en su twitter (http://twitter.com/EckhartTolle: .".. Ultimately what you do is secondary. But how you do it is primary".

Y hacer (no decir que vas a hacer y no empezar nunca) disfrutando es fundamental.